De publicar en redes a llenar teatros. Múltiples sold outs.
Héctor Urién es monologuista. Talento de sobra. Pero en un mundo donde hay miles de cómicos compitiendo por atención, el talento solo no llena teatros.
El objetivo era claro: convertir seguidores de redes en gente que compra entradas. No fans pasivos que dan likes, sino público que paga por verle en directo.
El reto: construir una marca personal que funcionara como motor de ventas para sus actuaciones, sin perder la autenticidad que le hace único.
Contenido que genera ganas de verle en directo. Cada pieza diseñada para que el espectador piense: "tengo que ir a verle".
Desarrollamos una estrategia multiplataforma que aprovecha las fortalezas de cada red: Instagram para conexión y comunidad, YouTube para mostrar su mejor material.
Fragmentos de monólogos que funcionan solos, pero que hacen querer ver el show completo.
Frecuencia pensada para mantener presencia entre actuaciones. Que no se olviden de él.
Cada pieza lleva a algún sitio: próxima actuación, entradas, fechas de gira.
Múltiples sold outs en teatros. Más actuaciones cerradas que nunca. Y todo orgánico.
El contenido trabaja como un comercial 24/7: genera ganas de verle en directo y convierte seguidores en entradas vendidas. Los promotores de teatros ven los números y llaman ellos.
"Antes tenía que convencer a los teatros de que podía llenarlos. Ahora me llaman ellos porque ven que tengo una comunidad real detrás."— Héctor Urién
Los seguidores no pagan facturas. Las entradas vendidas sí. El contenido tiene que llevar a algún sitio.
El mejor contenido de un artista es el que deja con ganas de más. No el que lo da todo gratis.
Una comunidad real convence a los promotores más que cualquier dossier de prensa.
Si sabes más que tu competencia pero ellos tienen más clientes, el problema no es tu conocimiento. Es cómo lo comunicas.
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